lunes, 11 de junio de 2018

Qué significa la paz


¿Qué entendemos por paz


¿Por qué siendo algo tan sencillo cada uno entiende la paz de un modo diferente? 
¿Será porque la buscamos fuera de uno mismo? 

Para muchos, tener dinero, tiempo libre, amistades, amar a alguien, una vida sin preocupaciones y con ocio para sentirse libre, ir al campo, resolver un conflicto, ausencia de guerra, etc. parecen ser definiciones de la paz. Distingamos la paz política de la social y de la personal. 
Con respecto a la paz política y social hay elementos externos, objetivos, que permiten definirla como lo opuesto a la guerra y a la violencia. Sería fácil alcanzar una opinión aceptada por todos.   
En cuanto a la paz personal, encontramos serias dificultades. Para concebir una idea de la paz personal a la que referirnos todos al hablar de ella, deberíamos tener una referencia común; al menos, una experiencia aproximada. No ya sentir todos lo mismo, pero sí relacionarnos con la paz de una misma forma y tener una experiencia similar que nos permita dialogar, hablar sobre ella y poder compartirla. Y al tratarse de una vivencia individual, ayudar a descubrirla sin envoltorios ideológicos ni religiosos. Entendemos la paz como una vivencia personal que puede transmitirse a nuestro entorno social y político.
                                                                                                                                                                                                                                                                  


En cuanto a la paz personal, como fundamento de la paz social y política, es el punto de partida de nuestra reflexión. En cuanto que se la conoce individualmente, el observador se convierte en objeto de su propia reflexión con la consiguiente pérdida de objetividad. Eso la reduce a un fenómeno de conciencia difícil de verbalizar y con sus ventajas e inconvenientes.

Algunas definiciones objetivas de la paz social y política:
Pax romana como ausencia de guerra.
Paz de conciencia tras cumplir con deberes morales o religiosos.
Paz eterna de Kant como un concierto de naciones basado en principios éticos.
Paz laboral como justicia social en tanto a una redistribución equitativa de bienes.
Paz activa  -de Gandhi- basada en la no-violencia (huelga y desobediencia a las leyes).
Paz armada, recurso al miedo a una destrucción mutua.

Así pues, un primer acercamiento a la idea de la paz personal sería considerarla un fenómeno de conciencia, un componente irracional -no explicable por la razón-, una forma de sentir el ser, un valor añadido a la existencia, una consecuencia del bienestar.
Al ser una vivencia la que sirva de referente, no puede ser enseñada. Ha de ser descubierta de forma individual. Es intransferible. No sirven los razonamientos. Solo podemos vislumbrar lo que otros sienten en relación a lo que siente uno mismo.    

Mac Guinnis James dice en Education for Peace and Justice: "La paz no es solo un concepto a enseñar, sino una realidad a vivir. El estilo de enseñar debe reflejar la vivencia de la paz. Si no es así, el concepto de la paz no tendrá su equivalencia con la realidad.
Serán palabras vacías"
  
Como la violencia, la paz es un estado de ánimo que se transmite de forma natural, sin discursos ni ideologías ni creencias. Solo quien vive la paz puede transmitirla a los de alrededor, porque nadie da lo que no tiene. Dice Marie von Ebner-Eschenbach“Solamente puedes tener paz si eres capaz de proporcionarla”. 

Una forma de definir la paz personal podría lograrse invirtiendo los términos de una definición de la violencia interior.

Podríamos avanzar algunos sinónimos como equilibrio, serenidad, armonía. Pero siempre que hay violencia debemos considerar que se da entre dos polos enfrentados, dos vivencias inasumibles, dos formas de ser diferentes dentro de un "yo" creado por la sociedad en el que hemos incluido nuestras propias vivencias. 
Así, vemos que ese yo externo no se sostiene cuando nos hallamos solos con nosotros mismos. Cuando a punto de dormir prescindimos de nuestro entorno, de las creencias, del que dirán, de las responsabilidades, de todo pensamiento sobre lo que somos. Es el momento de saber que no somos realmente lo que nos han hecho creer los demás. 
¿Qué suele sentirse en esos momentos? Pues esa sensación de tranquilidad sin la cual resulta imposible conciliar el sueño. 
¿No es cierto que asociamos la paz con el sueño/muerte? 
¿Es el sueño la puerta de acceso a vivenciar la paz? 
¿Qué es lo esencial de la paz?
¿Es la paz nuestra auténtica forma de ser?


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La paz como requisito para la vida.

Es difícil vivir en una zona de conflicto. Salir a la calle a buscar alimento o hacer vida social sin arriesgarse a morir violentamente. Algo similar le ocurre a quien vive en un ambiente violento. Las secuelas económicas, psíquicas y morales solo las conoce realmente quien las ha vivido. La paz es un requisito necesario para crear sociedades, familias, amistades, para desarrollar el comercio y la cultura y para progresar económica y emocionalmente.
En cuanto a la paz personal, La violencia y el estrés llegan a minar la propia salud, a crear problemas donde no los hay, a distorsionar la realidad y alejarnos de lo que podemos ser.
La serenidad es un valor que todos deseamos. Nos permite ver las cosas como son, sin distorsiones; muchos de los problemas se resuelven solos una vez iniciados los medios para encauzarlos. Vivir sin preocupaciones pero conscientes de lo que nos rodea y de lo que realmente somos puede ser una excelente forma de vivir.  

¿Qué es para mí la vida?
La vida es el valor más alto. No puede ser usado para lograr otros fines. Veamos qué nos dicen estas dos fotos sobre la existencia.


                                                                 
El perro es para el niño, más que un ser desconocido, un mago disfrazado y silencioso al que trata de entender; es el misterio personificado en el mago benefactor de los cuentos. El anciano, en cambio, ha perdido esa sensación del misterio y solo le queda el amor de su compañero. El niño quiere descubrir qué ocultan los ojos del perro. Parece buscar sintiendo, ahondar mirando. Hay algo que desaparece y algo que surge a la largo de la existencia. Un antes y un después; un preguntar y el saber. El misterio parece reconvertirse en amor. 

Decía Nietzsche sobre la vida que la voluntad de vivir es irresistible. Es la esencia del ser vivo. La ley de la Voluntad (el ser) es la alegría, es amarse a sí misma perpetuamente. Por eso nos separamos del origen, "arrojados al mundo" como decía Heidegger, para ser atraídos de nuevo en un eterno retorno envueltos y empujados por el amor.

"Dios no puede abandonar la voluntad que le hace amarme" rezaba el Maestro Eckhart.

Venía a decir Bergson que el hombre empujado por el "Elan Vital" busca su origen, lo primordial. El impulso vital crea constantemente en una "evolución creadora". Y esta evolución se dirige a un aumento de la conciencia que parece buscarse a sí misma para una unión final.


Momentos de reflexión.
"En esta vida eres un viajero solitario. Si no comprendemos la naturaleza de ese viaje, acaba uno por perderse; porque es el único viaje en el que, por su propia naturaleza, no se puede volver atrás. El responsable de que no se pueda dar marcha atrás se llama tiempo". (Prem Rawat

Tres aspectos claves de la vida: Amor, Verdad y Belleza. ¿Cuál añadirías tú?




Como reflexión, estos clichés que se oyen en la calle:

“La vida es un viaje”. 
Puede serlo para quien no ha encontrado su lugar de descanso, su hogar.

A su favor, el que puede referirse a la transitoriedad de la vida.

“La vida es un conflicto”. ¿Todos los momentos del día vivimos en un conflicto del que no podemos descansar? 

Recordemos el dicho de Gandhi: "La vida no es para resolver problemas sino para descubrir el misterio".


Como final para este apartado un vídeo para reflexionar



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¿Hasta qué punto valoramos la paz? 

¿Cómo podemos valorar algo que no conocemos?
¿Es la paz una curiosidad o una necesidad?
¿Por qué nos interesa la paz?

Las cosas que nos rodean atraen nuestra atención con mayor o menor intensidad. Las valoramos en función del grado de satisfacción que nos proporcionan. Porque en el fondo estamos buscando fuentes de satisfacción continuamente. Y decimos de algo que es valioso, le damos valor.
De todo lo que me rodea, ¿hasta qué punto me interesa la paz si no sé qué satisfacción me va a dar? Todo lo que cuesta tiene un precio. 
Efectivamente, el precio a pagar es tu tiempo. Un tiempo en el que podríamos obtener otras satisfacciones. 
¿De verdad llevamos una vida tan satisfactoria que nos priva de otro bienestar el leer este blog? 

En vista de que no es así, podré dedicar unos minutos a observar mi respiración al terminar este corto dvd. Y así podré satisfacer mi curiosidad, aunque no llegue a saber realmente lo que es capaz el aliento de hacer por mí.

Si el aliento me trajera felicidad, algo para lo que estamos diseñados, la paz sería una necesidad en vez de valorarla como mera curiosidad. 

Sobre la felicidad suele decirse que es realizar aquello para lo que estamos hechos. La primera y la máxima exigencia que nos pone la vida es buscar la satisfacción (Epicuro). 
De hecho, estamos rodeados desde que nacemos de constantes momentos de bienestar. 

Así pues, cuando satisfacemos al máximo esa exigencia natural nos sentimos plenos. 



Los niños parecen gozar de ese privilegio por diseño; a los mayores nos exige cierto esfuerzo el buscarla dentro de uno mismo. Pero "con paciencia todo se alcanza" decía Teresa de Jesús. 



--- ¿Esto es lo que lee mi papá para ser feliz? ---


 Estaremos de acuerdo en que vivir en paz es una fuente inagotable de satisfacciones.  

Nos falta contestar a la tercera pregunta del inicio: "¿Por qué nos interesa la paz?"

Creo que la respuesta viene al final de este vídeo, como todo en la vida. 


                                                                                               "Diez razones para la paz"



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Hablando de la felicidad

Conocemos tantas bellas definiciones sobre la felicidad que no nos detenemos a considerar los pormenores que implican. 
Así, aquella de Epicteto
"La felicidad no consiste en poseer y gozar, sino en no desear",

nos indica que los deseos traen frustración y que este engaño nos aparta de la felicidad que podamos hallar en una vida sencilla. 
La felicidad se equipara a cierto conocimiento. El saber que el disfrutar a través de los sentidos no puede depararnos una satisfacción plena y que la ausencia de plenitud genera sufrimiento. Siempre llegamos a conocer algo a través de la creencia -hipótesis, supuestos-, pero que la creencia no obstaculice el hallar respuestas.

También parece anunciar el VACÍO como aproximación a uno mismo (el ser). Que ya anunciaba, aunque con otro objetivo Cicerón
"¿No te place la luz de esta vida o la respiración de este cielo?"   


Eckhart, del s. XIV, decía: 
"Donde la criatura termina, comienza el Ser -lo que eres realmente-... 
[Donde termina mi falso yo, mis creencias, opiniones, sensaciones, comienzo a ser yo mismo, el "yo" auténtico. Distingamos en esta reflexión lo que hay de falso en uno mismo]

"Cuanto más te vacías de ti mismo, tanto más eres dueño de ti mismo... 

[Una vez identificadas las falsedades que nos han hecho creer los demás, nos sentimos más libres en nuestras tomas de decisiones].

"El vacío nos permite estar en el continuo presente del ahora. 

[Como resultado de esa autenticidad o verdad interior, el tiempo presente, la única forma temporal que se da en naturaleza, impone su veracidad con un "ahora" asombroso].

"La paz viene tras abandonar todas las imágenes y formas (recuerdos), sensaciones, intereses. 
[Y la paz, compañera inseparable del vacío, muestra su espectacular belleza]

"Deja al Ser ser en tí".

[Por nuestra parte, solo podemos asombrarnos de la magnífica conciencia del ser. Aceptar su realidad sin buscarle explicaciones externas puede llegar, incluso, a cuestionar nuestra acostumbrada forma de razonar. Conocer ya no es razonar sino comprender, intuir, sentir, valorar, captar, sentirse uno sin brechas, sin escisiones. Para muchos nos es más difícil recibir que dar].


Conocer el ser es conocerse a uno mismo



Para terminar, parafraseo este hermoso dicho de Agustín de Hipona 
sobre el esfuerzo y la esperanza:
"Busquemos como buscan los que aún no lo han sentido,
y sintamos como sienten los que aún han de buscar".

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¿A qué nos conducen estas reflexiones?

Antes de pasar al aspecto práctico, es decir, a una manera natural de sentir paz personal, llamémosla serenidad, te propongo una última reflexión. 
Una sugerencia. Es conveniente que toda reflexión que hagamos parta de la experiencia, de lo que está dado, de nuestra existencia (el Dasein de Heidegger). Es decir, no basarse en apriorismos, creencias o principios dados sino de la observación de hechos y del entorno material que nos rodea. 
En algún momento hemos de recurrir a creencias, pero, al menos, que tengan visos de posibilidad. Ajustarse al principio de contradicción para no caer en un absurdo (una cosa no puede ser y no ser a la vez. Ej. la creación de la nada. De la nada solo sale nada).

Así pues, con qué contamos al observar nuestro entorno.

A- Hay una fuerza de ATRACCIÓN que observamos en la naturaleza (el Amor de Empédocles). Esta atracción que se muestra en la materia física parece haber generado organismos vivos, que tienden a unirse y formar entes complejos multiorgánicos. Nos impulsa a crear sociedades, culturas, civilizaciones, como formas de sobrevivir en un entorno hostil. Cuando sentimos esta atracción hacia personas, ideas u objetos no son más que formas de amar. 

B- El primer resultado evidente de esta fuerza sería la VIDA con su exuberancia y múltiples formas. Recordemos que en toda célula ya se observan orgánulos que luego formarán órganos -colonias de seres vivos con una función determinada). Todo está lleno de dioses, como decía un filósofo griego, de vida exuberante. Una vida en constante evolución de formas y posibilidades.   




C- La obsesión por CONOCER en los animales y en el ser humano parece impuesto por la necesidad de buscar alimento y protección; siempre a favor de la vida que desea perpetuarse. (Los ejemplos son interminables; desde que nacemos no cesamos de conocer nuestro entorno)

D- Otro impulso irresistible que nos es dado es la búsqueda de satisfacciones. Llamamos FELICIDAD a la máxima satisfacción. Lo curioso es que no la encontramos fuera de nosotros mismos. Y eso nos condena a una búsqueda interminable o al conformismo. 
El icono de la felicidad es el dinero puesto que nos permite lograr muchos pequeños y breves momentos felices. Satisfacciones que son "el chocolate del loro" para que mantengamos la vida sin preocuparnos por sacarla adelante. Parece que la naturaleza no nos ha confiado esta tarea, aunque sí el de preservarla.

E- Un último impulso que está por encima de lo individual es la necesidad de MEJORAR. Siempre queremos más de todo lo bueno. No nos conformamos con saber algo ni con sentirnos bien durante un rato. Lo han llamado VOLUNTAD muchos pensadores. 
Estos impulsos nos sobrepasan, vienen dados en esta existencia como condiciones impuestas desde el origen. Podríamos considerarlas como el marco que encierra las posibilidades que nos son dadas con el existir.

¿Podremos concluir que vivimos condicionados por el Amor, la Felicidad, la Verdad, el Bien? O al menos en este contexto parece desarrollarse nuestra vida. ¿Podemos ser optimistas?

Y así, pasamos a una forma práctica de ahondar en esas posibilidades de conocer realmente el ser, el sí mismo. 
Espero que disfrutes con la propuesta que te hago en el apartado siguiente: "Primeros pasos para descubrir la paz". 

En este vídeo, la pregunta universal de "qué somos" lleva a una exaltación breve de la vida. Si sientes algo agradable al verlo, observa unos momentos tu respiración y mécete en ella. Te servirá de introducción para el siguiente apartado. 





Para terminar, me despido con un poema de Vicente Aleixandre que muy bien podría uno aplicarse a sí mismo: el origen, "arrojado al mundo", y una sugerente posibilidad de ser.

"Lejos estás, padre mío, allá en tu reino de las sombras.
Mira a tu hijo, oscuro en esta tiniebla huérfana,
lejos de la benévola luz de tus ojos continuos.
Allí nací, crecí, de aquella luz pura
tomé vida, y en aquel fulgor sereno
se embebió en esta forma, que todavía despide
como un eco apagado, tu luz resplandeciente".   









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